Movimiento diario: pequeños cambios, grandes beneficios
En un mundo donde el sedentarismo parece ser la norma —especialmente con el auge del teletrabajo, las jornadas académicas extensas y las largas horas frente a pantallas— mover el cuerpo se convierte en una verdadera herramienta de salud y bienestar. No se trata de entrenar para una maratón ni de pasar horas en el gimnasio, sino de incorporar pequeños momentos de movimiento a lo largo del día que sumen grandes beneficios para la salud física, mental y emocional.
La importancia de moverse cada día
El cuerpo humano está diseñado para moverse. Sin embargo, la vida moderna nos ha llevado a permanecer sentados durante horas: en clases, frente al computador, en reuniones o viendo series. Diversos estudios han demostrado que el sedentarismo no solo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y problemas musculoesqueléticos, sino que también impacta negativamente en el estado de ánimo y la capacidad de concentración.
Incorporar movimiento en la rutina diaria ayuda a mejorar la circulación y oxigenación de los tejidos, fortalecer huesos y músculos, aumentar la energía y reducir la fatiga, favorecer la concentración y elevar el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas.
Pequeños cambios que suman
No necesitas grandes esfuerzos ni rutinas complicadas para empezar a sentirte mejor. Aquí algunas ideas simples para sumar más movimiento en tu día a día, sin importar si eres estudiante, docente, colaborador activo o jubilado.
Camina más
Baja una o dos paradas antes si tomas bus o transporte. Aprovecha los recesos para dar una caminata corta alrededor del campus o la oficina. Si trabajas o estudias desde casa, establece “pausas activas” para caminar dentro de la casa o dar una vuelta en el barrio.
Usa las escaleras
Olvida el ascensor siempre que puedas. Subir y bajar escaleras fortalece el sistema cardiovascular y ayuda a tonificar piernas y glúteos.
Estira tu cuerpo
Si pasas mucho tiempo sentado, realiza estiramientos cada 45 a 60 minutos. Dedica unos minutos a mover cuello, hombros, espalda y piernas.
Ejemplo rápido: rota los hombros, inclina suavemente la cabeza hacia cada lado y estira los brazos hacia arriba y hacia los costados.
Aprovecha los momentos de espera
Mientras se calienta el café, durante una llamada o esperando que cargue un archivo, haz sentadillas, estiramientos o pasos en el lugar. Cada minuto cuenta.
Involucra a tu entorno
Si eres docente o trabajas en equipo, anima a tu grupo a realizar breves pausas activas. Para los estudiantes, hacerlo en conjunto ayuda a despejar la mente y mejora el ambiente de estudio.
Impacto más allá del cuerpo
Moverte no solo tiene beneficios físicos. La actividad física regular reduce los niveles de ansiedad, mejora la calidad del sueño, fortalece la autoestima y potencia el aprendizaje, la toma de decisiones y la productividad.
Un compromiso personal (y colectivo)
Incorporar movimiento no requiere grandes inversiones ni equipos especiales. Se trata de elegir pequeñas acciones que, acumuladas, transforman tu bienestar. En THB CIDESCOL creemos que la protección empieza con cada decisión que tomas para cuidar tu cuerpo y tu mente.
Hoy más que nunca, te invitamos a moverte con propósito. Da un paso extra, estira tus brazos, sube esas escaleras, sal a caminar con tu familia o tus amigos. Pequeños cambios generan grandes beneficios. Tu salud lo agradecerá, y tu energía también.
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